DAVID MÁRQUEZ LATORRE
ART
David Márquez Latorre
Arquitecto
Formación
Licenciado como Arquitecto en 1990 por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, en la Especialidad de Urbanismo, con calificación de matrícula de honor.
Estudios de Dibujo y Pintura en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid.
Arquitecto en el área de la edificación, urbanismo y rehabilitación de edificios durante más de 35 años, con proyectos de tipo institucional, docente, residencial, aeroportuario, etc., entre los que destaca el proyecto y dirección de obra de la rehabilitación del Palacio de Cibeles, Ayuntamiento de Madrid.
Presentación
Desde mis años de formación como arquitecto, y en cuatro décadas de trayectoria profesional, he explorado las posibilidades técnicas del dibujo a grafito como herramienta básica para traducir el entorno y descifrar el orden que nos rodea. En esta serie, dos escenarios en apariencia dispares convergen bajo una misma premisa: todo es estructura.
La primera parte de la exposición se centra en el análisis formal del Templete de los Evangelistas, dentro del Monasterio de El Escorial. En estos estudios rastreo el lenguaje de Juan de Herrera en busca de la «naturaleza matemática» que habita en la geometría pura. El diálogo surge entre lo lleno y lo vacío, y el silencio emana de la quietud absoluta de un espacio sagrado, diseñado para la contemplación.
Como contrapunto, el recorrido se traslada a las cimas y navas de Navacerrada, donde se encuadra el pico imponente de La Maliciosa. Al dibujar sus cumbres y láminas de agua, busco revelar la «arquitectura escondida» entre las rocas y el ritmo de la vegetación. En el granito de la sierra, mi mirada encuentra la misma voluntad de permanencia que en la piedra herreriana.
El trazo a grafito no aborda esta búsqueda en solitario. Cada obra dialoga con la mirada poética de Sira Márquez Latorre, cuyos versos complementan cada dibujo. Sus palabras actúan como un eco lírico que desvela las leyendas, la magia y la nostalgia latentes en el paisaje y en la piedra.
En última instancia, esta exposición propone una reflexión sobre el tiempo. El «Diálogo» representa nuestro esfuerzo humano por entender, organizar y poetizar el mundo; el «Silencio», por su parte, pertenece al orden de las cosas que simplemente existen: la inmovilidad de una cúpula o la inercia milenaria de una montaña.
Os invito a este tránsito visual y literario entre el diálogo de las formas y el silencio de los espacios.